El cuerpo se hallaba tirado en la sala de su casa, su familia alrededor lloraba su partida en medio de su incertidumbre por desconocer el asesino, sólo podían ver 7 agujeros presenciados en el cadáver.
Todos en silencio e inmóviles, siguieron con la mirada a un cuervo que entró por la ventana y se paró en su ensangrentado cuerpo, agachando su cabeza, apuntando al corazón, levantó su frívola mirada y en una ráfaga, al loro atacó.
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