sábado, 16 de junio de 2012

Descanso a la rutina



Como un día de esos que no quieres hacer nada, salí de la oficina a tomar un receso, a dos cuadras de allí encontré un Café-Bar y me senté en las sillas que estaban afuera de aquel lugar, quería fumar un cigarro, despejar la mente. Para acompañarlo ordené una taza de café. La nicotina con la cafeína generaba una mezcla exótica, un desorden de ideas que conseguía calmarme. Observaba  todo, pero no quería pensar nada, saqué mi reproductor, conecté los audífonos, sintonicé un par de canciones de Jazz y por escasos minutos pude decir: ¡adiós, estúpido mundo superficial!

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